Un plato de carnita frita aterriza en una mesa junto a la carretera, y quienes lo comparten quizá van en sentidos opuestos por la autopista Duarte. Bonao creció como parada a medio camino entre Santo Domingo y Santiago, donde los viajeros se sentaban a comer, así que el almuerzo aquí mezcla desde hace mucho a lugareños con gente de paso.
Lejos de la autopista, la Plaza de la Cultura luce sus mosaicos, y las colinas esconden las frías pozas de los Saltos de Jima. Todo el año es cálido y húmedo, con las lluvias más fuertes en mayo y de agosto a noviembre. Un Local Friend puede mostrarte su propio barrio, desde su rincón de desayuno hasta la calle donde ensaya su comparsa de carnaval.



