Una bahía se abre donde la carretera gira, un puñado de nuez moscada recién rallada cambia de manos en un puesto junto al camino, y un vecino desde su porche te invita a probar algo que no sabes nombrar. Pequeñas sorpresas así llenan la isla, y suelen aparecer justo cuando dejas de buscarlas.
El clima es tropical, cálido todo el año y refrescado por los vientos alisios, con una temporada más húmeda y otra más seca. Las mañanas se prestan para colinas y baños de mar, las tardes para la sombra y las conversaciones largas. Un Local Friend elige la siguiente parada cuando se acaban tus planes, y ese desvío suele ser la primera historia que cuentas al volver a casa.