Las torres de ladrillo de la Katra Masjid se alzan junto a un callejón por donde los escolares vuelven en bicicleta, y a pocos pasos un cañón de siete toneladas hecho de ocho metales descansa donde los nawabs guardaban sus armas. A orillas del río Bhagirathi, las familias pasean por los jardines del palacio Hazarduari como si el nawab acabara de salir.
Al otro lado del agua, los ferris llegan a Azimganj, donde familias de comerciantes jainistas construyeron templos y mansiones, y cerca todavía hay telares que producen la fina seda de Murshidabad. Los veranos son cálidos y húmedos, la lluvia del monzón cae de junio a septiembre y los inviernos son cortos y suaves. Un Local Friend camina a tu lado por estas callejuelas, ajusta su paso al tuyo y deja que las viejas historias surjan por el camino.






